Lope y su obra

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Lope de Vega, uno de los más grandes escritores de la historia de España, fue un hombre de larga vida para su época –murió a los 73 años– y de una producción literaria inmensa.

Más de mil obras están firmadas con su nombre. Comedias, novelas, versos, epístolas, villancicos... acompañan una existencia cargada de aventuras, con multitud de amantes, diecisiete hijos, hazañas de guerra, periodos de cárcel... y constantes batallas con otros hombres de letras.

Biografía

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Lope de Vega es uno de los escritores más importantes de la historia de la literatura española. De vida polémica, muchas veces alejado de las normas y la moralidad del momento, fue un amante padre y un devoto sacerdote, inquisidor y poeta. Aplaudido y admirado ya en su época –en que se le llamaba popularmente ‘Fénix de los Ingenios’–, escribió más de mil obras, vivió 73 años y protagonizó una memorable pelea con Miguel de Cervantes, responsable, sin embargo, de uno de los sobrenombres por los que el mundo entero le conoce hoy, ‘Monstruo de la Naturaleza’.

Hijo de Francisca Fernández Flórez y de Félix de Vega Carpio, una pareja de montañeses cántabros, Lope Félix de Vega Carpio nació en Madrid el 25 de noviembre (algunos creen que fue el 2 de diciembre) de 1562. Vino al mundo poco después de que lo hicieran Cervantes, Góngora, Mateo Alemán y Vicente Espinel. Y con ellos brotó una de las más grandes cosechas literarias de todos los tiempos. Hermano de Francisco, Juliana, Luisa y Juan (según el Archivo de San Sebastián tuvo dos hermanas más: Catalina e Isabel), pasó parte de su infancia con su tío Don Miguel de Carpio, inquisidor de Sevilla, pero comenzó sus estudios en Madrid, en el Colegio Imperial, cuando cumplió diez años. Ya era entonces bastante precoz, un niño prodigio que leía castellano y latín, traducía de éste segundo y escribía comedias. A  esa época corresponden El verdadero amante y La pastoral de Jacinto.

Con quince años abandonó el colegio e ingresó en la Universidad de Alcalá de Henares para cursar el bachillerato. Y un año más tarde, a la muerte de su padre, mostró uno de los primeros síntomas de su faceta de bribón y aventurero al huir de casa con su amigo Hernando Muñoz. Al parecer, tras finalizar sus estudios en Alcalá, viajó a Salamanca para seguir su formación, aunque nadie aún ha podido documentar este dato.

Tiempo después, en su afán por aprender siempre, amplió sus conocimientos estudiando Matemáticas y Astrología con Juan Bautista Labaña, cosmógrafo mayor de Felipe II, y Artes liberales con Juan de Córdoba. Lo cierto es que Lope no solo fue un buen estudiante, sino que, además, no abandonó jamás la curiosidad por el saber y hasta el día de su muerte siguió leyendo e investigando en campos de muy diferentes materias.

Amante desterrado

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Fue casi tan precoz y tan prolífico con sus amantes como con sus estudios y sus comedias. El primer amor que se le conoce es el de María de Aragón (‘Marfisa’), hija de un panadero flamenco. Se enamoró de ella en 1580 y se convirtió en padre por primera vez en 1581. La niña nacida, Manuela, no llegó, desgraciadamente, a cumplir los cinco años.

En 1582 Lope se alistó en la expedición del marqués de Santa Cruz a la Isla Terceira, en las Azores. De vuelta de esta misión, conoció al segundo gran amor de su vida, Elena Osorio (la ‘Filis’, ‘Zaida’ y ‘Dorotea’ de sus textos), que ya estaba casada con el actor Cristóbal Calderón. Hija del empresario teatral Jerónimo Velázquez, Lope mantuvo una apasionada relación con ella mientras escribía comedias para el padre. Para disgusto del poeta, cuando Elena Osorio enviudó no se lanzó a sus brazos, sino que prefirió los de un rico hombre de negocios. Y Lope, resentido, zanjó su acuerdo con Jerónimo Velázquez y escribió algunos libelos y versos contra ella y su familia.

A punto de terminarse el año 1587, en medio de una representación, le hicieron preso en el Corral de la Cruz. Encarcelado a causa de los escritos contra Elena Osorio, en prisión siguió redactando otros nuevos, lo que le valió una sentencia de destierro de la Corte durante cuatro años y del reino de Castilla durante dos. Pero antes de salir de Madrid, tenaz conquistador, Lope raptó, con su consentimiento, a Isabel de Urbina (su ‘Belisa’), con la que se casó por poderes el 10 de mayo de 1588. Hay quienes dicen que el poeta estaba en la misma iglesia escondido presenciando el oficio.

 

Joven y famoso

Aunque aún joven, tenía solo 25 años, ya era un autor muy famoso y, probablemente, el mejor poeta dramático de España. Cervantes le elogió en La Galatea, donde le calificó como uno de los ingenios españoles más notables. Toda esa gloria la disfrutó Lope con Isabel de Urbina, con quien  cumplió parte de su destierro en Valencia, donde nació su hija Antonia. Pero allí, de nuevo le tentó la aventura y marchó a Lisboa para embarcar como voluntario en la Armada Invencible. De vuelta a Valencia siguió creando comedias, muy solicitadas en aquella ciudad y en Madrid, y escribió algunos romances que se difundieron por toda España. Conoció e hizo amistad con Francisco Tárrega y con Guillén de Castro y participó muy activamente en la vida literaria valenciana, puente de unión con la comedia italiana.

Con el fin de aquella década y el comienzo de la siguiente, comenzaron a producirse algunos cambios en la vida del poeta. En 1589 murió su madre, que jamás apareció en sus obras. Un año más tarde, Lope se fue a Toledo a trabajar como secretario de don Francisco de Rivera Barroso. En 1591 entró al servicio del duque de Alba. Escribió varias comedias, novelas (Arcadia) y poesía. Lo que parecía un periodo tranquilo de su vida mutó en tormenta con las muertes de su hija Antonia y, poco después, de su esposa Isabel de Urbina, al dar a luz a Teodora.  En 1595, levantada la pena de destierro, regresó a Madrid, donde un año después murió la niña.

Solo, en la capital de la Corte, Lope volvió a las andadas. Fue procesado por amancebamiento con doña Antonia Trillo de Armenta, una viuda que regentaba una casa de juegos. Ese año conoció a la actriz Micaela de Luján (que sería ‘Lucinda’ o ‘Camila Lucinda’ en sus textos) y conquistó un poco más de fama con el poema El Isidro y la Dragontea, donde narraba las correrías de Francis Drake ‘el Dragón’. En abril de 1598 se casó en la Iglesia de Santa Cruz de Madrid con Juana de Guardo, hija de un rico abastecedor de carne y pescado. Parece que este fue un matrimonio de conveniencia, del que Lope se beneficiaría de una sabrosa dote de 22.382 reales con la que llegaba la novia, pero que, por lo visto, nunca llegó. Chismes de todo tipo sobre la boda del autor de éxito recorrieron la ciudad, donde a Quevedo, más descarado, se le atribuyeron unos versos que decían: “Casó con carne y pescado”.

 

El fin de una época

Felipe II, al borde de la muerte, decretó en 1598 el cierre de los teatros invocando razones de moralidad. Lope  buscó entonces sustento como secretario primero del marqués de Malpica y luego del de Sarriá (protector de Cervantes). Un año más tarde, cuando por fin se levantó la prohibición sobre los teatros, Lope compuso e hizo representar Bodas entre el Alma y el Amor Divino. En ese tiempo también publicó El Isidro y la Dragontea. Entre 1599 y 1608 vivió con la actriz Micaela de Luján en Sevilla, Granada, Toledo y Madrid, mientras pasaba otras temporadas con su mujer Juana de Guardo. La primera estaba casada con Diego Díaz, que había viajado a Perú, donde murió. De los nueve hijos que la comedianta tuvo, cuatro eran de Lope: Juan,  Félix, Marcela y Lope Félix. Y de su relación con Juana de Guardo nació su hija Jacinta.

Recién inaugurado el siglo XVII, en 1602, en Sevilla aparecieron La hermosura de Angélica, El caballero de Illescas y El peregrino en su patria. También terminó El arenal de Sevilla. Por entonces, Lope siempre que podía alardeaba de su copiosa producción y aquel año declaró que había escrito 230 comedias, de las que citó 219 títulos. En 1604 nació en Sevilla (de Micaela de Luján) su hijo Félix y, en Toledo, nació muerta (de Juana de Guardo) su hija Juana. A comienzos de 1605 apareció la primera parte de Don Quijote, en cuyo prólogo Cervantes incluyó algunos versos contra Lope, con los que contestaba a un ataque anterior del poeta. En ese año terminó Jerusalén conquistada y Peribáñez y el comendador de Ocaña, y celebró el nacimiento de Carlos Félix, hijo suyo y de Juana de Guardo y uno de sus vástagos más queridos. Dos años después nació Lope Félix, de su relación con Micaela de Luján.

 

Secretario y sacerdote

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Una época febril y cargada de acontecimientos que dio paso a otra cuando, en 1607, Lope, ya con 45 años, entró a trabajar al servicio de don Luis Fernández de Córdoba (‘Lucilo’), sexto duque de Sessa, descendiente del Gran Capitán. Secretario del noble, Lope se convirtió en auténtico amigo suyo y, a todos los efectos, en su protegido. Lope de Vega alquiló entonces una casa en la calle de Júcar, en Madrid, para vivir allí con Micaela de Luján, mientras su mujer permanecía en Toledo. La Segunda parte de las comedias y El Arte nuevo de hacer comedias se publicaron en 1609. En el segundo se vanagloriaba de haber escrito 483 obras.

Un año más tarde, en enero ingresó en la Congregación de Esclavos del Santísimo Sacramento y en septiembre compró la casa de la calle de Francos (hoy calle Cervantes), donde vivió hasta su muerte. Unos días después, ingresó en la Orden Tercera de San Francisco, con motivo de lo cual escribió sus Cuatro soliloquios. Es de la época también Pastores de Belén, dedicado a su hijo Carlos Félix, que murió unos meses después, en junio de 1612, dejándole muy afectado.

La pena no pudo, sin embargo, con su agitado ritmo creador, y en 1613 terminó La dama boba, que había creado para la actriz Jerónima de Burgos, amiga y amante a lo largo de los años, y escribió también El perro del hortelano. Juana de Guardo murió ese año al dar a luz a su hija Feliciana.

A medio siglo de ardientes amores, algunas aventuras temerarias y cientos de comedias y romances le siguió una segunda parte en la vida del poeta un poco menos inquieta, aunque no perfectamente sosegada y, eso sí, artísticamente más notable, si cabe. En 1614 se ordenó sacerdote y el 29 de mayo de ese año ofició su primera misa, en la Iglesia de San Hermenegildo en Madrid. También apareció la Cuarta parte de las comedias, que dedicó al duque de Sessa, padrino en el bautizo de su hija Feliciana.

 

El último gran amor

Acosado, seguramente, por una mujer, Lope huyó de Madrid. Siguieron unos meses de pequeños viajes y de muchos textos, tantos que de nuevo Cervantes, a pesar de la enemistad entre ellos, alabó el talento y lo fecundo de la pluma del poeta. Por entonces, Lope volvió a enamorarse, esta vez de Marta de Nevares (la ‘Marcia Leonarda’ de sus novelas, la ‘Amarilis’ de sus poesías y cartas), aunque mantuvo relaciones con la actriz Lucía Salcedo, apodada ‘la Loca’. De vuelta de Valencia, a donde había ido a buscar a la comedianta, regresó con un hijo, fruto probablemente de un escarceo en la época del destierro.

En 1616 inició su relación con Marta de Nevares, que estaba casada con un comerciante. Fue el último gran amor de su vida. Y en medio del torbellino de la pasión romántica, el poeta vivió otra clase de exaltación, la de la indignación y la ira. Emociones que surgieron con la aparición de la Spongia, un libelo contra él y sus amigos. Lope, contrariado y enojado, contestó con dos agresivas sátiras. En esos días nació, de Marta de Nevares, Antonia Clara (‘Clarilis’), lo que animó definitivamente a su madre a meterse en pleitos con su marido para conseguir la anulación del matrimonio.

Ese fue un tiempo pletórico para Lope, que lo vivió rodeado de éxito. Por entonces, ya habían aparecido las siguientes partes de las comedias, hasta doce. El marido de su enamorada había muerto dejándoles, por tanto, el campo libre. Escribió entonces El verdadero amante. Y, según sus cuentas, había firmado ya “novecientas comedias, doce libros de diversos sujetos, prosa y verso, y tantos papeles sueltos de varios sujetos, que no llegaría jamás lo impreso a lo que está por imprimir; y he adquirido enemigos, censores, asechanzas, envidias, notas, reprensiones y cuidados...”

La racha continuó y en 1620 aparecieron Lo fingido verdadero y El caballero de Olmedo. Otras grandes obras suyas surgieron en esos años. Además de las siguientes partes de las comedias, Lope escribió entonces La Filomena, donde incluyó dos novelas (Las fortunas de Diana y La Andrómeda);  dos obras dedicadas a San Isidro por encargo del Ayuntamiento de Madrid; El mejor alcalde, el rey,  y se representó ante la reina El vencido, vencedor.

 

Afligido y atormentado

Marta de Nevares, que ya vivía con Lope, quedó ciega, lo que supuso un duro golpe para el poeta. Su hija Marcela le concedió cierta alegría al anunciarle su ingreso, en 1623, en las Trinitarias Descalzas. En esos días, Lope presidió la cofradía de familiares y comisarios del Santo Oficio, y escribió su Romancero espiritual.

No tan próxima a lo religioso, apareció La Circe, que contenía tres novelas cortas (El desdichado por la honra, La prudente venganza y Guzmán el Bravo) y la Parte veinte de las comedias, última que se publicó en vida de Lope. También es de entonces, de 1627, su Corona trágica. Vida y muerte de la Serenísima Reina de Escocia María Estuardo.

Nombrado capellán mayor de la Congregación del Caballero de Gracia en 1628, Lope vivió enfermo la ceguera total de Marta de Nevares, que comenzó a padecer ataques de locura. Afligido y atormentado, sufrió además el fracaso de dos de sus comedias, lo que seguramente le empujó a anunciar al duque de Sessa su intención de abandonar el teatro. Nada de ello pudo, sin embargo, con su vanidad y en la Égloga a Claudio que escribió entonces declaró un número increíble de comedias. “Mil y quinientas fábulas admira, / que la mayor el número parece, / verdad que desmerece, / por parecer mentira, / pues más de ciento en horas veinticuatro / pasaron de las Musas al teatro”.

Si fueron tantas o no, no se sabe hoy con certeza, lo que sí se conoce es la rapidez con que escribía Lope, que, justo entonces, en 1631, vio la representación de su obra La noche de San Juan, escrita tan solo en tres días. También terminó poco después El castigo sin venganza.

En 1632 murió en la casa de la hoy calle Cervantes Marta de Nevares, el último gran amor en la vida de Lope de Vega. “No quedó sin llorar pájaro en nido, / pez en el agua ni en el monte fiera, /... y es la locura de mi amor tan fuerte, / que pienso que lloró también la muerte”.

Y es entonces, en ese año de 1632, cuando apareció la que muchos consideran su obra maestra, La Dorotea, donde cuenta sus amores juveniles con Elena Osorio para establecer el vínculo con la última pasión de su vida, su amor con ‘Amarillis’. Dos años después escribió la que es seguramente su comedia final, Las bizarrías de Belisa (“Senado ilustre: El poeta, / que ya las musas dejaba, / con deseo de serviros / volvió otra vez a llamarlas / para que no le olvidéis, / y aquí la comedia acaba”).

 

Los últimos versos del poeta

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Torturado por la ausencia de Marta de Nevares, aún recibió otras malas noticias, como la muerte de su hijo Lope Félix en Venezuela y la huida de su querida hija Antonia Clara, quien abandonó a su padre y su casa seducida por don Cristóbal Tenorio. Poco a poco se recuperó y siguió escribiendo. En diciembre aparecieron sus Rimas humanas y divinas, donde está incluida La Gatomaquia. Es el último libro impreso en vida del poeta, aunque éste entregó a imprenta antes de morir las Partes XXI y XXII de las comedias.

El 24 de agosto de 1635 Lope se levantó muy temprano, dijo misa, cuidó de su jardín como hacía cada día y se encerró en su estudio a trabajar. Por la tarde, salió de casa para asistir a unas conclusiones de Medicina y Filosofía, y durante la ceremonia sufrió un desmayo. Un médico amigo le atendió y se ocupó de que le llevaran a su casa, donde se le practicó una sangría. Al día siguiente, en que todavía pudo escribir un poema y un soneto, recibió la visita del médico de cámara de Su Majestad, quien recomendó que le dieran el Santísimo Sacramento.

El domingo, 26 de agosto, hizo testamento (ver documento) nombrando heredera a su hija Feliciana. Se despidió de sus amigos y recibió la extremaunción. Y al día siguiente, a las cinco y cuarto de la tarde, murió.

Las honras fúnebres celebradas en su honor, que duraron ni más ni menos que nueve días, se convirtieron en las exequias más notables de aquellos días. Por petición de sor Marcela, el cortejo pasó frente al Convento de las Trinitarias Descalzas, para depositar finalmente sus restos en la Iglesia de San Sebastián, en la calle de Atocha. Unos años después, los restos pasaron a una fosa común por falta de pago del duque de Sessa.

Su producción literaria fue hasta tal punto sobresaliente que, aún años después de su muerte, se siguieron publicando sus textos. El más destacado apareció en 1637, La Vega del Parnaso, donde se recogen los dos últimos poemas que escribió el ‘Fénix de los Ingenios’, ‘Monstruo de la Naturaleza’.

Es de Lope

Lope de Vega alcanzó tal éxito en su tiempo que la gente le paraba por la calle, dicen que algunos incluso tenían su retrato y está comprobado que había quienes iban a su casa a alabar su teatro y sus poemas. Amado Alonso, en su estudio Lope de Vega y sus fuentes, aseguraba que en esa época se juraba por Lope, se decía constantemente “es de Lope” y no precisamente para una rima, sino para un sermón, una tela, una espada, un caballo, una comida, un entierro… cualquier cosa. 

Aquí dejamos una selección de textos muy populares que, aunque algunos no lo sepan, sí son realmente de Lope. 

Sonetos

"UN SONETO ME MANDA HACER VIOLANTE
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante”
.

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QUE OTRAS VECES AMÉ NEGAR NO PUEDO,
pero entonces amor tomó conmigo
la espada negra, como diestro amigo,
señalando los golpes en el miedo.

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QUIERO ESCRIBIR, Y EL LLANTO NO ME DEJA,
pruebo a llorar, y no descanso tanto,
vuelvo a tomar la pluma, y vuelve el llanto,
todo me impide el bien, todo me aqueja”
.

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DESMAYARSE, ATREVERSE, ESTAR FURIOSO,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso”;

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"IR Y QUEDARSE, Y CON QUEDAR PARTIRSE,
partir sin alma, e ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse";

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Sonetos / Rimas sacras

"¿QUÉ TENGO YO, QUE MI AMISTAD PROCURAS?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno escuras?"

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"ENTRO EN MÍ MISMO PARA VERME, Y DENTRO
hallo, ¡ay de mí!, con la razón postrada,
una loca república alterada,
tanto que apenas los umbrales entro".

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"PASTOR QUE CON TUS SILBOS AMOROSOS
me despertaste del profundo sueño,
Tú que hiciste cayado de ese leño,
en que tiendes los brazos poderosos,"

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"¡CUÁNTAS VECES, SEÑOR, ME HABÉIS LLAMADO,
y cuántas con vergüenza he respondido,
desnudo como Adán, aunque vestido
de las hojas del árbol del pecado!"

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"MUERE LA VIDA, Y VIVO YO SIN VIDA,
ofendiendo la vida de mi muerte,
sangre divina de las venas vierte,
y mi diamante su dureza olvida".

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"YO ME MUERO DE AMOR, QUE NO SABÍA,
aunque diestro en amar cosas del suelo,
que no pensaba yo que amor del cielo
con tal rigor las almas encendía".

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"YO PAGARÉ CON LÁGRIMAS LA RISA
que tuve en la verdura de mis años,
pues con tan declarados desengaños
el tiempo, Elisio, de mi error me avisa".

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Poemas

La gatomaquia

"Con voz enamorada,
Doliente y desmayada,
La gata respondía:
—Mañana fuera el día
De nuestra alegre boda;
Pero todo mi bien desacomoda
Aquel infame gato fementido,
Marramaquiz, celoso de mi olvido,
Que en llegando a saber mi casamiento,
Hubiera temerario arañamiento,
Y estimar vuestra vida
Me tiene temerosa y encogida;
Que es robusto y valiente
Y, en materia de celos, impaciente".

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Los ratones

"Juntáronse los ratones
para librarse del gato;
y después de largo rato
de disputas y opiniones,
dijeron que acertarían
en ponerle un cascabel,
que andando el gato con él,
librarse mejor podrían."

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En las mañanicas

"En las mañanicas
del mes de mayo,
cantan los ruiseñores,
se alegra el campo.
En las mañanicas
como son frescas,
cubren los ruiseñores
las alamedas".

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La nena astuta

"Un lobito muy zorro junto a un cortijo
se ha encontrado a una niña
y así le dijo:
- Mira niña, vente conmigo a mi viña
y te daré uvas y castañas.
Y respondió la niña: - No, que me engañas".

 

La Dorotea

"Canta pájaro amante en la enramada
selva a su amor, que por el verde suelo
no ha visto al cazador que con desvelo
le está escuchando, la ballesta armada".

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La Dorotea

"A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos".

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La Arcadia

Canción III

"¡Oh libertad preciosa,
no comparada al oro
ni al bien mayor de la espaciosa tierra!
Más rica y más gozosa
que el precioso tesoro
que el mar del Sur entre su nácar cierra,
con armas, sangre y guerra,
con las vidas y famas,
conquistado en el mundo;
paz dulce, amor profundo,
que el mal apartas y a tu bien nos llamas,
en ti sola se anida
oro, tesoro, paz, bien, gloria y vida".

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Canciones

Canción de velador

"Velador que el castillo velas,
vélale bien y mira por ti,
que velando en él me perdí".

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Cantar de siega

"Blanca me era yo
cuando entré en la siega;
diome el sol y ya soy morena".

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Serrana

"Reverencia os hago,
linda vizcaína,
que no hay en Vitoria
doncella más linda".

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Maya

"En las mañanicas
del mes de mayo
cantan los ruiseñores,
retumba el campo".

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Canción de San Juan

"Íbase la niña,
noche de San Juan,
a coger los aires
al fresco del mar".

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Villancicos

"ZAGALEJO DE PERLAS,
hijo del Alba,
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana?"

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"NACE EL ALBA CLARA, la noche pisa,
del cielo la risa
su paz declara;
el tiempo se para
por sólo vella,
desterrando la noche
de nuestras penas".

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"LAS PAJAS DEL PESEBRE,
niño de Belén,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel"

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"DE UNA VIRGEN HERMOSA
celos tiene el sol,
porque vio en sus brazos
otro sol mayor".

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“UN SONETO ME MANDA HACER VIOLANTE
que en mi vida me he visto en tanto aprieto;
catorce versos dicen que es soneto;
burla burlando van los tres delante”
.

"Yo pensé que no hallara consonante,
y estoy a la mitad de otro cuarteto;
mas si me veo en el primer terceto,
no hay cosa en los cuartetos que me espante.

Por el primer terceto voy entrando,
y parece que entré con pie derecho,
pues fin con este verso le voy dando.

Ya estoy en el segundo, y aun sospecho
que voy los trece versos acabando;
contad si son catorce, y está hecho”.

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"QUE OTRAS VECES AMÉ NEGAR NO PUEDO,
pero entonces amor tomó conmigo
la espada negra, como diestro amigo,
señalando los golpes en el miedo".

"Mas esta vez que batallando quedo,
blanca la espada y cierto el enemigo,
no os espantéis que llore su castigo,
pues al pasado amor amando excedo.

Cuando con armas falsas esgrimía,
de las heridas truje en el vestido
(sin tocarme en el pecho) las señales;

mas en el alma ya, Lucinda mía,
donde mortales en dolor han sido,
y en el remedio heridas inmortales".

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"QUIERO ESCRIBIR, Y EL LLANTO NO ME DEJA,
pruebo a llorar, y no descanso tanto,
vuelvo a tomar la pluma, y vuelve el llanto,
todo me impide el bien, todo me aqueja".

"Si el llanto dura, el alma se me queja,
si el escribir, mis ojos, y si en tanto
por muerte o por consuelo me levanto,
de entrambos la esperanza se me aleja.

Ve blanco al fin, papel, y a quien penetra
el centro deste pecho que enciende
le di (si en tanto bien pudieres verte),

que haga de mis lágrimas la letra,
pues ya que no lo siente, bien entiende,
que cuanto escribo y lloro, todo es muerte".

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“DESMAYARSE, ATREVERSE, ESTAR FURIOSO,
áspero, tierno, liberal, esquivo,
alentado, mortal, difunto, vivo,
leal, traidor, cobarde y animoso”;
 

no hallar fuera del bien centro y reposo,
mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,
enojado, valiente, fugitivo,
satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,
beber veneno por licor suave,
olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,
dar la vida y el alma a un desengaño;
esto es amor, quien lo probó lo sabe".

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"IR Y QUEDARSE, Y CON QUEDAR PARTIRSE,
partir sin alma, e ir con alma ajena,
oír la dulce voz de una sirena
y no poder del árbol desasirse";

"arder como la vela y consumirse,
haciendo torres sobre tierna arena;
caer de un cielo, y ser demonio en pena,
y de serlo jamás arrepentirse;

hablar entre las mudas soledades,
pedir prestada sobre fe paciencia,
y lo que es temporal llamar eterno;

creer sospechas y negar verdades,
es lo que llaman en el mundo ausencia,
fuego en el alma, y en la vida infierno".

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"¿QUÉ TENGO YO, QUE MI AMISTAD PROCURAS?
¿Qué interés se te sigue, Jesús mío,
que a mi puerta, cubierto de rocío,
pasas las noches del invierno escuras?"

"¡Oh. cuánto fueron mis entrañas duras,
pues no te abrí! ¡Qué extraño desvarío
si de mi ingratitud el hielo frío
secó las llagas de tus plantas puras!

¡Cuántas veces el ángel me decía:
"Alma, asómate agora a la ventana;
verás con cuánto amor llamar porfía!"

¡Y cuántas, hermosura soberana,
"Mañana le abriremos", respondía,
para lo mismo responder mañana!"

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"ENTRO EN MÍ MISMO PARA VERME, Y DENTRO
hallo, ¡ay de mí!, con la razón postrada,
una loca república alterada,
tanto que apenas los umbrales entro".

"Al apetito sensitivo encuentro,
de quien la voluntad mal respetada
se queja al cielo, y de su fuerza armada
conduce el alma al verdadero centro.

La virtud, como el arte, hallarse suele
cerca de lo difícil, y así pienso
que el cuerpo en el castigo se desvele.

Muera el ardor del apetito intenso,
porque la voluntad al centro vuele,
capaz potencia de su bien inmenso".

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"PASTOR QUE CON TUS SILBOS AMOROSOS
me despertaste del profundo sueño,
Tú que hiciste cayado de ese leño,
en que tiendes los brazos poderosos,"

"vuelve los ojos a mi fe piadosos,
pues te confieso por mi amor y dueño,
y la palabra de seguirte empeño,
tus dulces silbos y tus pies hermosos.

Oye, pastor, pues por amores mueres,
no te espante el rigor de mis pecados,
pues tan amigo de rendidos eres.

Espera, pues, y escucha mis cuidados,
pero ¿cómo te digo que me esperes,
si estás para esperar los pies clavados?"

Leer menos

 

"¡CUÁNTAS VECES, SEÑOR, ME HABÉIS LLAMADO,
y cuántas con vergüenza he respondido,
desnudo como Adán, aunque vestido
de las hojas del árbol del pecado!"

"Seguí mil veces vuestro pie sagrado,
fácil de asir, en una cruz asido,
y atrás volví otras tantas, atrevido,
al mismo precio en que me habéis comprado.

Besos de paz os di para ofenderos,
pero si fugitivos de su dueño
hierran cuando los hallan los esclavos,

hoy que vuelvo con lágrimas a veros,
clavadme vos a vos en vuestro leño,
y tendréisme seguro con tres clavos".

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"MUERE LA VIDA, Y VIVO YO SIN VIDA,
ofendiendo la vida de mi muerte,
sangre divina de las venas vierte,
y mi diamante su dureza olvida".

"Está la majestad de Dios tendida
en una dura cruz, y yo de suerte
que soy de sus dolores el más fuerte,
y de su cuerpo la mayor herida.

¡Oh duro corazón de mármol frío!,
¿tiene tu Dios abierto el lado izquierdo,
y no te vuelves un copioso río?

Morir por él será divino acuerdo,
mas eres tú mi vida, Cristo mío,
y como no la tengo, no la pierdo".

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"YO ME MUERO DE AMOR, QUE NO SABÍA,
aunque diestro en amar cosas del suelo,
que no pensaba yo que amor del cielo
con tal rigor las almas encendía".

"Si llama la moral filosofía
deseo de hermosura a amor, recelo
que con mayores ansias me desvelo
cuanto es más alta la belleza mía.

Amé en la tierra vil, ¡qué necio amante!
¡Oh luz del alma, habiendo de buscaros,
qué tiempo que perdí como ignorante!

Mas yo os prometo agora de pagaros
con mil siglos de amor cualquiera instante
que por amarme a mí dejé de amaros".

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"YO PAGARÉ CON LÁGRIMAS LA RISA
que tuve en la verdura de mis años,
pues con tan declarados desengaños
el tiempo, Elisio, de mi error me avisa".

"'Hasta la muerte' en la corteza lisa
de un olmo, a quien dio el Tajo eternos baños,
escribí un tiempo, amando los engaños
que mi temor con pies de nieve pisa.

Mas, ¿qué fuera de mí, si me pidiera
esta cédula Dios, y la cobrara,
y el olmo entonces el testigo fuera?

Pero yo con el llanto de mi cara
haré crecer el Tajo de manera
que sólo quede mi vergüenza clara".

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La gatomaquia

"Con voz enamorada,
Doliente y desmayada,
La gata respondía:
—Mañana fuera el día
De nuestra alegre boda;
Pero todo mi bien desacomoda
Aquel infame gato fementido,
Marramaquiz, celoso de mi olvido,
Que en llegando a saber mi casamiento,
Hubiera temerario arañamiento,
Y estimar vuestra vida
Me tiene temerosa y encogida;
Que es robusto y valiente
Y, en materia de celos, impaciente".
"Mejor será matalle con veneno. —
Aquí, de furia. lleno,
Respondió Mizifuf: —¿Por un villano
Pierdo el favor de vuestra hermosa mano?
¿Él, señora, lo estorba?
¿Es por ventura más que yo valiente?
¿Tiene la uña corva
Más dura que la mía,
O más agudo y penetrante el diente?
Entre la mostachosa artillería,
¿Qué hueso de la pierna o espinazo
Se me resiste a mí ¿Qué fuerte brazo?
¿Yo no soy Mizifuf? ¿Yo no desciendo
Por línea recta, que probar pretendo,
De Zapirón, el gato blanco y rubio
Que después de las aguas del diluvio
Fué padre universal de todo gato?..."

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Los ratones

"Juntáronse los ratones
para librarse del gato;
y después de largo rato
de disputas y opiniones,
dijeron que acertarían
en ponerle un cascabel,
que andando el gato con él,
librarse mejor podrían.-Salió un ratón barbicano,
colilargo, hociquirromo
y encrespando el grueso lomo,
dijo al senado romano,
después de hablar culto un rato:
- ¿Quién de todos ha de ser
el que se atreva a poner
ese cascabel al gato?"

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En las mañanicas

"En las mañanicas
del mes de mayo,
cantan los ruiseñores,
se alegra el campo.
En las mañanicas
como son frescas,
cubren los ruiseñores
las alamedas".
"Ríense las fuentes
tirando perlas
a las florecillas
que están más cerca,
Vístense las plantas
de varias sedas,
que sacar colores
poco les cuesta.
Los campos alegran
tapetes varios;
Cantan los ruiseñores
retumba el campo".

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La Dorotea

"Canta pájaro amante en la enramada
selva a su amor, que por el verde suelo
no ha visto al cazador que con desvelo
le está escuchando, la ballesta armada".
"Tirale, yerra. Vuela, y la turbada
voz en el pico transformada en yelo,
vuelve, y de ramo en ramo acorta el vuelo
por no alejarse de la prenda amada.
Desta suerte el amor canta en el nido;
mas luego que los celos que recela
le tiran flechas de temor de olvido,
huye, teme, sospecha, inquiere, cela,
y hasta que ve que el cazador es ido,
de pensamiento en pensamiento vuela".

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La Dorotea

"A mis soledades voy,
de mis soledades vengo,
porque para andar conmigo
me bastan mis pensamientos".
"¡No sé qué tiene la aldea
donde vivo y donde muero,
que con venir de mí mismo
no puedo venir más lejos!
Ni estoy bien ni mal conmigo;
mas dice mi entendimiento
que un hombre que todo es alma
está cautivo en su cuerpo.
Entiendo lo que me basta,
y solamente no entiendo
cómo se sufre a sí mismo
un ignorante soberbio.
De cuantas cosas me cansan,
fácilmente me defiendo;
pero no puedo guardarme
de los peligros de un necio.
El dirá que yo lo soy,
pero con falso argumento,
que humildad y necedad
no caben en un sujeto.
La diferencia conozco,
porque en él y en mí contemplo,
su locura en su arrogancia,
mi humildad en su desprecio.
O sabe naturaleza
más que supo en otro tiempo,
o tantos que nacen sabios
es porque lo dicen ellos.
Sólo sé que no sé nada,
dijo un filósofo, haciendo
la cuenta con su humildad,
adonde lo más es menos.
No me precio de entendido,
de desdichado me precio,
que los que no son dichosos,
¿cómo pueden ser discretos?
No puede durar el mundo,
porque dicen, y lo creo,
que suena a vidrio quebrado
y que ha de romperse presto.
Señales son del jüicio
ver que todos le perdemos,
unos por carta de más
otros por cartas de menos.
Dijeron que antiguamente
se fue la verdad al cielo;
tal la pusieron los hombres
que desde entonces no ha vuelto.
En dos edades vivimos
los propios y los ajenos:
la de plata los extraños
y la de cobre los nuestros.
¿A quién no dará cuidado,
si es español verdadero,
ver los hombres a lo antiguo
y el valor a lo moderno?
Dijo Dios que comería
su pan el hombre primero
con el sudor de su cara
por quebrar su mandamiento,
y algunos inobedientes
a la vergüenza y al miedo,
con las prendas de su honor
han trocado los efectos.
Virtud y filosofía
peregrina como ciegos;
el uno se lleva al otro,
llorando van y pidiendo.
Dos polos tiene la tierra,
universal movimiento;
la mejor vida el favor,
la mejor sangre el dinero.
Oigo tañer las campanas,
y no me espanto, aunque puedo,
que en lugar de tantas cruces
haya tantos hombres muertos.
Mirando estoy los sepulcros
cuyos mármoles eternos
están diciendo sin lengua
que no lo fueron sus dueños.
¡Oh, bien haya quien los hizo,
porque solamente en ellos
de los poderosos grandes
se vengaron los pequeños!
Fea pintan a la envidia,
yo confieso que la tengo
de unos hombres que no saben
quién vive pared en medio.
Sin libros y sin papeles,
sin tratos, cuentas ni cuentos,
cuando quieren escribir
piden prestado el tintero.
Sin ser pobres ni ser ricos,
tienen chimenea y huerto;
no los despiertan cuidados,
ni pretensiones, ni pleitos.
Ni murmuraron del grande,
ni ofendieron al pequeño;
nunca, como yo, afirmaron
parabién, ni pascua dieron.
Con esta envidia que digo
y lo que paso en silencio,
a mis soledades voy,
de mis soledades vengo".

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La Arcadia

Canción III
Oh libertad preciosa,
no comparada al oro
ni al bien mayor de la espaciosa tierra!
Más rica y más gozosa
que el precioso tesoro
que el mar del Sur entre su nácar cierra,
con armas, sangre y guerra,
con las vidas y famas,
conquistado en el mundo;
paz dulce, amor profundo,
que el mal apartas y a tu bien nos llamas,
en ti sola se anida
oro, tesoro, paz, bien, gloria y vida".
"Cuando de las humanas
tinieblas vi del cielo
la luz, principio de mis dulces días,
aquellas tres hermanas
que nuestro humano velo
tejiendo llevan por inciertas vías,
las duras penas mías
trocaron en la gloria
que en libertad poseo,
con siempre igual deseo,
donde verá por mi dichosa historia
quien más leyere en ella
que es dulce libertad lo menos della.
Yo, pues, señor exento,
de esta montaña y prado,
gozo la gloria y libertad que tengo.
Soberbio pensamiento
jamás ha derribado
la vida humilde y pobre que entretengo;
cuando a las manos vengo
con el muchacho ciego,
haciendo rostro embisto,
venzo, triunfo y resisto
la flecha, el arco, la ponzoña, el fuego,
y con libre albedrío
lloro el ajeno mal y canto el mío.
Cuando el aurora baña
con helado rocío
de aljófar celestial el monte y prado,
salgo de mi cabaña
riberas de este río,
a dar el nuevo pasto a mi ganado;
y cuando el sol dorado
muestra sus fuerzas graves,
al sueño el pecho inclino
debajo un sauce o pino,
oyendo el son de las parleras aves,
o ya gozando el aura
donde el perdido aliento se restaura.
Cuando la noche fría
con su estrellado manto
el claro día en su tiniebla encierra,
y suena en la espesura
el tenebroso canto
de los noturnos hijos de la tierra,
al pie de aquesta sierra
con rústicas palabras
mi ganadillo cuento;
y el corazón contento
del gobierno de ovejas y de cabras,
la temerosa cuenta
del cuidadoso rey me representa.
Aquí la verde pera
con la manzana hermosa
de gualda y roja sangre matizada,
y de color de cera
la cermeña olorosa
tengo, y la endrina de color morada;
aquí de la enramada
parra que al olmo enlaza,
melosas uvas cojo;
y en cantidad recojo,
al tiempo que las ramas desenlaza
el caluroso estío,
membrillos que coronan este río.
No me da discontento
el hábito costoso
que de lascivo el pecho noble inflama
es mi dulce sustento
del campo generoso
estas silvestres frutas que derrama;
mi regalada cama
de blandas pieles y hojas
que algún rey la envidiara;
y de ti, fuente clara,
que bullendo el arena y agua arrojas,
esos cristales puros,
sustentos pobres, pero bien seguros.
Estése el cortesano
procurando a su gusto
la blanda cama y el mejor sustento;
bese la ingrata mano
del poderoso injusto,
formando torres de esperanza al viento;
viva y muera sediento
por el honroso oficio,
y goce yo del suelo
al aire, al sol y al hielo,
ocupado en mi rústico ejercicio;
que más vale pobreza
en paz que en guerra mísera riqueza.
Ni temo al poderoso
ni al rico lisonjeo,
ni soy camaleón del que gobierna;
ni me tiene envidioso
la ambición y deseo
de ajena gloria ni de fama eterna.
Carne sabrosa y tierna,
vino aromatizado,
pan blanco de aquel día,
en prado, en fuente fría,
halla un pastor con hambre fatigado;
que el grande y el pequeño
somos iguales lo que dura el sueño".

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Canción de velador

"Velador que el castillo velas,
vélale bien y mira por ti,
que velando en él me perdí".
"Mira las campadas llenas
de tanto enemigo armado.
Ya estoy, amor, desvelado
de velar en las almenas.
Ya que las campanas suenas,
toma ejemplo y mira en mí
que velando en él me perdí".

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Cantar de siega

"Blanca me era yo
cuando entré en la siega;
diome el sol y ya soy morena".
"Blanca solía yo ser
antes que a segar viniese
mas no quiso el sol que fuese
blanco el fuego en mi poder.
Mi edad al amanecer
era lustrosa azucena;
¡o diome el sol y ya soy morena!"

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Serrana

"Reverencia os hago,
linda vizcaína,
que no hay en Vitoria
doncella más linda".
"Llevaisla del alma
que esos ojos mira
y esas blancas tocas
son prisiones ricas.
Más preciara haceros,
mi querida amiga,
que vencer los moros
que a Navarra lidian.
-Id con Dios, el conde,
mirad que soy niña,
y he miedo a los hombres
que andan en la villa.
Si me ve mi madre,
a fe que me riña.
Yo no trato en almas,
sino en almohadillas.
-Dadme vuestra mano;
vámonos, mi vida,
a la mar, que tengo
cuatro naves mías.
-¡Ay Dios, que me fuerzan!
¡Ay Dios, que me obligan!
Tómala en los brazos
y a la mar camina".

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Maya

"En las mañanicas
del mes de mayo
cantan los ruiseñores,
retumba el campo".
"En las mañanicas,
como son frescas,
cubren los ruiseñores
las alamedas.
Ríense las fuentes
tirando perlas
a las florecillas
que están más cerca.
Vístense las plantas
de varias sedas
que sacar colores
poco les cuesta.
Los campos alegran
tapetes varios,
cantan los ruiseñores,
retumba el campo.
sale el mayo hermoso
con los frescos vientos
que le ha dado marzo
de céfiros bellos
Las lluvias de abril
flores le trujeron
púsose guirnaldas
en rojos cabellos
Los que no amaban a buscarlo fueron
Y luego que vinieron
mañanas de mayo
cantan los ruiseñores
Retumba el campo".

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Canción de San Juan

Íbase la niña,
noche de San Juan,
a coger los aires
al fresco del mar".
"Miraba los remos
que remando van
cubiertos de flores,
flores de azahar.
Salió un caballero
por el arenal,
dijérale amores,
cortés y galán.
Respondió la esquiva,
quísola abrazar,
con temor que tiene
huyendo se va.
Salióle al camino
otro por burlar,
las hermosas manos
le quiere tomar.
Entre estos desvíos
perdidos se han
sus ricos zarcillos;
vanlos a buscar.
"¡Dejadme llorar,
orillas del mar!"
"¡Por aquí, por allí los vi,
por aquí deben de estar!"
Lloraba la niña,
no los puede hallar,
danle para ellos,
quiérenla engañar.
"¡Dejadme llorar,
orillas del mar!"
"¡Por aquí, por allí los vi,
por aquí deben de estar!"
"Tomad, niña, el oro
y no lloréis más,
que todas las niñas
nacen en tomar,
que las que no toman
después llorarán
el no haber tomado
en su verde edad".

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"ZAGALEJO DE PERLAS,
hijo del Alba,
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana?"

"Como sois lucero
del alma mía,
al traer el día
nacéis primero;
pastor y cordero
sin choza y lana,
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana?

Perlas en los ojos,
risa en la boca,
las almas provoca
a placer y enojos;
cabellitos rojos,
boca de grana,
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana?

Que tenéis que hacer,
pastorcito santo,
madrugando tanto
lo dais a entender;
aunque vais a ver
disfrazado el alma,
¿dónde vais que hace frío
tan de mañana?"

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"NACE EL ALBA CLARA, la noche pisa,
del cielo la risa
su paz declara;
el tiempo se para
por sólo vella,
desterrando la noche
de nuestras penas".

"Para ser señora
del cielo, levanta
esta niña santa
su luz aurora;
él canta, ella llora
divinas perlas,
desterrando la noche
de nuestras penas.

Aquella luz pura
del Sol procede,
porque cuanto puede
le da hermosura;
el alba segura
que viene cerca,
desterrando la noche
de nuestras penas".

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"LAS PAJAS DEL PESEBRE,
niño de Belén,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel"•.

"Lloráis entre las pajas
de frío que tenéis,
hermoso niño mío,
y de calor también.

Dormid, cordero santo,
mi vida, no lloréis,
que si os escucha el lobo,
vendrá por vos, mi bien.

Dormid entre las pajas,
que aunque frías las veis,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

Las que para abrigaros
tan blandas hoy se ven
serán mañana espinas
en corona cruel.

Mas no quiero deciros,
aunque vos lo sabéis,
palabras de pesar
en días de placer.

Que aunque tan grandes deudas
en paja cobréis,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel.

Dejad el tierno llanto,
divino Emanüel,
que perlas entre pajas
se pierden sin por qué.

No piense vuestra madre
que ya Jerusalén
previene sus dolores,
y llore con Joseph.

Que aunque pajas no sean
corona para Rey,
hoy son flores y rosas,
mañana serán hiel".

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DE UNA VIRGEN HERMOSA
celos tiene el sol,
porque vio en sus brazos
otro sol mayor".

"Cuando del Oriente
salió el sol dorado,
y otro sol helado
miró tan ardiente,
quitó de la frente
la corona bella,
y a los pies de la estrella
su lumbre adoró,
porque vio en sus brazos
otro sol mayor.

"Hermosa María,
dice el sol vencido,
de vos ha nacido
el sol que podía
dar al mundo el día
que ha deseado".
Esto dijo humillado
a María el sol,
porque vio en sus brazos
otro sol mayor".

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Bibliografía

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